Familias sienten peso del alza en la canasta básica; pollo hasta RD$95 por libra y plátanos a RD$35
Santo Domingo. – Entre puestos casi vacíos, compradores que calculan cada peso y comerciantes que intentan justificar los incrementos, el tema que domina las conversaciones en los principales mercados del Distrito Nacional es el mismo: el aumento en el costo de los productos de la canasta básica.
El bullicio característico de los consumidores en los principales mercados de la capital ha sido desplazado por la preocupación por el constante incremento de los productos de primera necesidad.
Amas de casa consultadas por
El Nacional en los mercados de Cristo Rey, Villa Consuelo y de la avenida
Duarte, manifestaron que cada visita para abastecer sus hogares se ha
convertido en un ejercicio de sacrificio y reajuste del presupuesto familiar.
"Ya uno no compra igual
que antes. Con el mismo dinero se lleva menos comida", comentó una
compradora mientras recorría los pasillos del mercado de Cristo Rey en busca de
ofertas que le permitieran completar la compra de la semana.
Uno de los productos que más
preocupación genera es la carne de pollo, una de las principales fuentes de
proteína en la dieta de los dominicanos.
Las entrevistadas afirmaron
que la libra se vende hasta a RD$90 en algunos establecimientos, situación que
obliga a muchas familias a reducir su consumo o sustituirla por otras opciones
más económicas.
De su lado, Estefany
Gerónimo aseguró que hace apenas dos días compró la libra de pollo a RD$90.
En ese mismo tono, Alexandra
Gerónimo dijo que tuvo que pagar a casi RD$100 la libra del ave para poder
alimentar a su familia ese día.
Mientras, Rocío Evangelista
manifestó que, en su caso, ha adquirido la libra de pollo entre RD$95 y RD$98.
Sin embargo, el pollo no es
el único alimento que ha registrado variaciones en su precio.
Los consumidores también se
quejan de los incrementos experimentados en los últimos días en diversos
artículos de primera necesidad.
Entre ellos figura el
plátano, cuya unidad oscila entre RD$35, mientras que el guineo verde se
comercializa a entre RD$10 y RD$12, dependiendo del lugar de procedencia,
además de otros rubros de producción nacional que forman parte habitual de la
mesa de los hogares dominicanos.
"Todo está más caro.
Antes uno compraba una cantidad determinada y alcanzaba para varios días, ahora
hay que dejar productos fuera porque el dinero no da", expresó una ama de
casa en el mercado de Villa Consuelo.
"Ya ni el desayuno sale
barato. La leche está más cara, el azúcar también y uno tiene que rendir el
dinero para que alcance hasta la próxima compra", expresó otra ama de casa
que se encontraba en el lugar.
“El dinero no alcanza”, fue
el clamor de Ana María Batista, quien aseguró que ha tenido que hacer malabares
como madre soltera para sustentar a sus tres hijos.
"Hay que hacer magia
para cocinar todos los días. Si compro pollo, dejo otra cosa; si compro
víveres, reduzco la carne. Todo es un sacrificio", manifestó otra
consumidora, quien pidió reservar su identidad.
En el Mercado Nuevo de la
avenida Duarte, compradores coincidieron en que la situación obliga a priorizar
los alimentos indispensables y a prescindir de algunos productos para poder
ajustar los gastos del hogar.
Mientras los consumidores
reclaman medidas que contribuyan a estabilizar los precios y aliviar el impacto
sobre la economía familiar, la realidad cotidiana en los mercados refleja la
preocupación de miles de familias que deben hacer malabares para garantizar la
alimentación de sus hogares en medio del encarecimiento de la canasta básica.
Algunos comerciantes
atribuyen las variaciones de precios a factores relacionados con la oferta y la
demanda, los costos de transporte y las fluctuaciones en la producción
agrícola.
Otros alegan que estas alzas
en los productos de primera necesidad están vinculadas a la falta de apoyo que
reciben los productores nacionales por parte del Gobierno, situación que, según
afirman, ha llevado a cientos de ellos a la quiebra.
Sin embargo, para quienes
acuden diariamente a abastecer sus hogares, las explicaciones pasan a un
segundo plano frente a la realidad de un presupuesto familiar cada vez más
presionado.
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