Sombra de injerencia: decisión de EEUU enciende alarmas en Brasil
Brasilia, 29 may (Prensa Latina) La decisión de Estados Unidos de clasificar a dos organizaciones criminales brasileñas como terroristas provoca hoy fuertes reacciones en el gigante sudamericano, donde líderes políticos y analistas alertan sobre riesgos de injerencia y amenazas a la soberanía.
El anuncio realizado por el
Departamento de Estado norteamericano sobre esa medida, que entrará en vigor el
5 de junio, ocurre después de meses de reportes de prensa sobre la posibilidad
de que el Gobierno de Donald Trump avanzará con esa designación.
La acción, dada a conocer la
víspera, fue interpretada como parte de una escalada de presión política y
diplomática de Washington en pleno año electoral brasileño.
El secretario de Estado,
Marco Rubio, justificó ese paso con el argumento de que el Primeiro Comando da
Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV) representan amenazas a la seguridad
regional y mantienen operaciones internacionales.
Pero especialistas citados
por la prensa brasileña recordaron que Washington ha utilizado en otros
escenarios la clasificación de terrorismo para justificar sanciones, bloqueos
financieros e incluso acciones militares fuera de su territorio.
Las críticas también apuntan
a la familia del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2023), acusada de utilizar
contactos en Estados Unidos para promover la designación.
El pasado martes, tras
reunirse con Trump en la Casa Blanca, el senador Flávio Bolsonaro dijo a la
prensa que abordó el tema con él y que le pidió avanzar con la clasificación de
las facciones como organizaciones terroristas.
Según organizaciones
periodísticas brasileñas, aliados del entorno bolsonarista ya habían realizado
gestiones en Washington para defender esa acción, presentada como uno de los
ejes de campaña del legislador y precandidato presidencial.
Desde el entorno del
presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, su asesor especial para
Asuntos Internacionales, Celso Amorim, criticó la postura de Washington y
manifestó que «la cooperación es bienvenida, pero el pretexto para la
intervención es inaceptable».
Por su parte, la diputada y
exministra de Relaciones Institucionales Gleisi Hoffmann acusó directamente a
la familia Bolsonaro de ser «traidores a la patria» y estimular una injerencia
de Estados Unidos en asuntos internos brasileños.
Mediante una publicación en
la red social X, Hoffmann aseguró que “la ofensiva de Estados Unidos hoy no es
contra el crimen, es contra nuestra soberanía”, y defendió que el combate a las
facciones debe realizarse mediante las instituciones nacionales y no bajo
tutela extranjera.
En esa misma línea, el
diputado Lindbergh Farias afirmó que sectores bolsonaristas “actuaron para
entregar la soberanía de Brasil a Trump”.
Según el legislador, esta
movida estadounidense abre espacio para sanciones financieras, presiones
diplomáticas y posibles operaciones de inteligencia con alcance
extraterritorial sobre empresas, bancos y ciudadanos brasileños.
Analistas citados por CNN
Brasil, Globo y Poder360 indicaron que la principal preocupación del Gobierno
son las implicaciones jurídicas y geopolíticas de la legislación antiterrorista
estadounidense.
El Foro Brasileño de
Seguridad Pública alertó igualmente sobre impactos potenciales en el sistema
financiero y en sectores económicos sensibles, debido al riesgo de sanciones
indirectas o restricciones bancarias internacionales.
La controversia ocurre
además en un contexto de creciente tensión política en Brasil, donde la
seguridad pública se perfila como uno de los temas centrales de la campaña
presidencial de cara a las elecciones del 4 de octubre próximo.
Para Gilberto Maringoni,
profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal ABC, si bien
Estados Unidos ha tomado medidas similares en otros países, en el gigante
sudamericano tiene peso el detonante de las elecciones.
En declaraciones a Brasil de
Fato, el académico consideró que, con esta clasificación, Trump decidió
impulsar la candidatura de Flávio Bolsonaro, porque este último va a decir que
recibió ayuda de la administración estadounidense para combatir a las organizaciones
criminales.
Desde su punto de vista, se
trata de una maniobra para reincorporar al senador a la carrera tras las
revelaciones sobre Banco Master.
Los reportes a los que hace
referencia Maringoni vinculan a Flávio Bolsonaro con el exbanquero Daniel
Vorcaro, quien actualmente se encuentra preso en medio de una investigación por
presuntos fraudes financieros, corrupción y organización criminal.
Por eso, para diversos
sectores políticos y académicos brasileños, la posición de Washington
trasciende el combate al crimen organizado y se inserta en una disputa
geopolítica y electoral más amplia, marcada por las tensiones sobre el papel de
Estados Unidos en América Latina. rob/mar
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