FAO impulsa transformación sostenible de la ganadería
La iniciativa da respuesta
al crecimiento de la demanda de alimentos de origen animal y a los desafíos
derivados del cambio climático, las enfermedades transfronterizas y la
necesidad de fortalecer la seguridad alimentaria.
AUGE EN CONSUMO
En declaraciones a Prensa
Latina, el Oficial de Desarrollo Ganadero de la FAO para Mesoamérica, Andrés
González Serrano, explicó que las proyecciones internacionales para el período
2026-2035 prevén un aumento cercano al 12 por ciento en el consumo mundial de
carne hacia 2035 y de alrededor del 20 por ciento para 2050.
Esto, impulsado
principalmente por el crecimiento de la población y por una mayor demanda de
proteínas de origen animal y productos lácteos en países de ingresos medios y
medios bajos; incluye carnes, lácteos y huevos principalmente.
El especialista precisó que
el desafío no consiste únicamente en incrementar la producción, sino también en
garantizar un acceso equitativo a los alimentos, pues mientras algunas regiones
experimentan un crecimiento sostenido de la demanda, otras continúan
enfrentando graves problemas de seguridad alimentaria y nutrición.
Como ejemplo mencionó el
caso de África, donde el incremento del consumo responde esencialmente al
crecimiento demográfico, aunque persisten elevados niveles de subalimentación y
disminuye el consumo per cápita de determinados alimentos acuáticos.
En contraste, en los países
de altos ingresos el consumo por habitante tiende a estabilizarse e incluso a
disminuir debido a factores relacionados con la salud, el envejecimiento de la
población, el bienestar animal y las preocupaciones ambientales.
A juicio del funcionario,
estas diferencias demuestran que no existe un único modelo de desarrollo
ganadero aplicable a todos los países.
RIESGOS PLANETARIOS
González Serrano subrayó
además que más de mil 900 millones de personas dependen de la ganadería y la
acuicultura para su sustento, mientras las enfermedades transfronterizas
ocasionan pérdidas económicas estimadas entre 50 mil y 330 mil millones de dólares
anuales.
Esos riesgos, explicó,
aumentan por la intensificación del comercio internacional, la mayor movilidad
de animales, el cambio climático y la creciente interacción entre fauna
silvestre, animales domésticos y seres humanos.
Frente a ese escenario,
señaló que el Plan de Acción Mundial constituye un marco consensuado entre los
Estados miembros de la FAO para coordinar esfuerzos, evitar duplicidades y
orientar la transformación sostenible del sector.
Recordó que la iniciativa
fue solicitada por el Subcomité de Ganadería del Comité de Agricultura de la
FAO en 2024 y su elaboración ha estado respaldada por un amplio proceso de
consultas con gobiernos y organizaciones asociadas.
Según explicó, el objetivo
general del plan consiste en orientar la transformación sostenible de la
ganadería para responder al aumento previsto de la demanda de alimentos de
origen animal sin comprometer la sostenibilidad ambiental, social y económica.
El instrumento, añadió,
tendrá carácter voluntario, no vinculante y será liderado por los propios
países, que podrán adaptarlo a sus realidades productivas mediante la
elaboración o actualización de sus respectivos planes nacionales.
ÁREAS PRIORITARIAS
La propuesta se articula en
cuatro áreas prioritarias. La primera busca fortalecer la seguridad
alimentaria, la nutrición y las dietas saludables mediante el mejoramiento de
la inocuidad, la disponibilidad y el acceso a alimentos de origen animal,
además de reducir las pérdidas y desperdicios a lo largo de las cadenas
productivas.
La segunda pretende mejorar
los medios de vida y promover un crecimiento económico inclusivo mediante un
mayor acceso a recursos productivos, servicios y mercados, el fortalecimiento
de la resiliencia de los sistemas productivos y una mayor participación de
mujeres, jóvenes, pueblos indígenas y comunidades locales.
La tercera prioridad está
centrada en la sanidad animal bajo el enfoque Una Sola Salud, con énfasis en la
prevención de enfermedades, el uso responsable de los antimicrobianos y el
bienestar animal.
La cuarta promueve el uso
sostenible de los recursos naturales, la adaptación al cambio climático y la
conservación de la biodiversidad mediante el manejo sostenible de pastizales,
suelos y recursos hídricos, además del impulso a la bioeconomía circular y el
reconocimiento de los servicios ecosistémicos que aporta la producción
pecuaria.
ACCESO A ALIMENTOS
NUTRITIVOS
Respecto a la seguridad
alimentaria, el funcionario destacó que la FAO considera indispensable
garantizar no solo una mayor producción, sino también la inocuidad,
disponibilidad y acceso efectivo a alimentos seguros y nutritivos para toda la
población.
En ese sentido, afirmó que
la inocuidad constituye un elemento esencial, pues un alimento que no sea
seguro para el consumo no puede contribuir a la seguridad alimentaria, de ahí
la estrecha relación entre la producción pecuaria, la salud pública y el enfoque
Una Sola Salud.
Añadió que el incremento de
la producción solo tendrá impacto si beneficia realmente a quienes más lo
necesitan, ya que una mayor oferta no garantiza automáticamente mejores
resultados nutricionales cuando no acompaña el crecimiento poblacional o no
llega a los sectores más vulnerables.
Asimismo, resaltó el valor
nutricional de los alimentos de origen animal como fuente de proteínas de alta
calidad, vitaminas y minerales esenciales, y defendió que las políticas
públicas y las decisiones de consumo se fundamenten en evidencia científica.
También insistió en la
necesidad de reducir las pérdidas y desperdicios a lo largo de toda la cadena
alimentaria para aprovechar mejor los recursos disponibles, fortalecer la
resiliencia de los sistemas alimentarios y disminuir la presión sobre el medio ambiente.
Sobre América Latina y el
Caribe, señaló que la región presenta actualmente el mayor costo del mundo para
acceder a una dieta saludable y precisó que, a diferencia de otras regiones,
los productos que más encarecen una alimentación equilibrada son las verduras y
vegetales, más que los alimentos de origen animal.
PREVENCIÓN Y CONTROL
En materia sanitaria,
González Serrano indicó que la estrategia de la FAO combina el Plan de Acción
Mundial con el Programa Global de Asociación para las Enfermedades
Transfronterizas de los Animales (GPP-TAD), con el propósito de pasar de
respuestas reactivas frente a las emergencias hacia un sistema permanente de
prevención y control.
Las acciones contemplan
fortalecer la vigilancia epidemiológica, promover el uso prudente de los
antimicrobianos para enfrentar la resistencia antimicrobiana, incorporar el
bienestar animal como práctica habitual e impulsar la bioseguridad, la
vacunación, los sistemas digitales de vigilancia, las alertas tempranas, la
preparación frente a emergencias sanitarias y la cooperación internacional.
Entre las enfermedades
priorizadas mencionó la influenza aviar altamente patógena, la peste porcina
africana, la fiebre aftosa, el gusano barrenador del ganado y la resistencia a
los antimicrobianos.
El funcionario destacó
igualmente que el plan fue concebido para beneficiar a todos los sistemas
productivos, con especial atención a los pequeños productores, mediante la
reducción de las brechas de acceso al financiamiento, la asistencia técnica,
los recursos productivos y los mercados.
Según explicó, la iniciativa
también busca fortalecer la resiliencia y la eficiencia de las explotaciones
familiares, mejorar su productividad y rentabilidad, reducir el impacto
ambiental, promover el empleo digno e incorporar mecanismos de financiamiento
adaptados a productores que tradicionalmente permanecen excluidos del crédito
comercial.
Entre las herramientas
previstas figuran inversiones conjuntas entre los sectores público y privado,
programas de investigación e innovación que integren el conocimiento
tradicional, servicios de extensión agropecuaria, fortalecimiento de
capacidades e infraestructura, así como acciones de comunicación dirigidas
tanto a productores como a consumidores.
Finalmente, subrayó que el
fortalecimiento de la sanidad animal constituye uno de los principales
beneficios para la agricultura familiar, ya que mientras una gran empresa puede
absorber parcialmente las pérdidas ocasionadas por un brote sanitario, para un
pequeño productor una enfermedad puede significar la desaparición de todo su
patrimonio pecuario, lo que refuerza la importancia de consolidar la
bioseguridad, la vacunación y los sistemas de alerta temprana.
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