¿QUIEN PAGA LOS PLATOS ROTOS CON EL NUEVO PAQUETAZO FISCAL?
https://www.elvalleinformativo.com/2012/10/quien-paga-los-platos-rotos-con-el.html
Después de la vorágine electoral queda pagar los platos rotos, y toda responsabilidad apunta a quienes, a fin de cuentas, soportan sobre sus hombros el “costo de una democracia”, manipulada por décadas para preservar las desigualdades económica y social: la población dominicana. Así es, quienes en los últimos años dirigen el Gobierno dominicano aprendieron, no precisamente de su fundador y maestro, sino de un ser más conspicuo y avezo en las lides políticas, que los déficit fiscales no tumban gobierno, más bien ayudan a perpetuarlos en el poder, y más cuando se presupone que si la economía del país crece, a algunos bolsillos deben ir a parar las bondades del crecimiento, quedando por resolver el algoritmo, entre los allegados palaciegos, de a quien le toca hacer las veces de “alcancía humana”.
En efecto, ha quedado demostrado, con la gestión de Gobierno recién concluida que los déficits fiscales se conjuran con parches fiscales, elegantemente llamados reformas, con la emisión de deudas, con más aumentos a la tarifa eléctrica, y con más trasgresiones a la ley de hidrocarburo. De modo que, han aprendido la lección de que las mieles de alcanzar el poder, bien vale desbarajustar las finanzas públicas, máxime cuando se puede fingir consternación ante una misión fondomonetarista que admite no comprender el descuadre de las cuentas fiscales, por lo sofisticado con que las autoridades dominicanas encubren las transacciones, al mezclar deuda pública con instrumentos de financiamiento de la banca privada, en este caso el factoring, sin que aparezcan registradas originalmente por Crédito Público; o haber ocultado, convenientemente, con fines electoreros la deudas de la CDEEE con los generadores y distribuidores, o haber volado furgones de electrodomésticos importados para repartir en tiempo de campaña, sin que aparezcan registradas las importaciones.
Visto en retrospectiva, los parches fiscales se aplicaron mediante las siguientes leyes, aprobadas por el Congreso y promulgadas, todas por un mismo Ejecutivo, en el siguiente orden: 28 de septiembre de 2004 se aprobó la ley número 288-04; el 8 de diciembre de 2005 la ley 557-05; el 28 de diciembre de 2006, la ley número 495-06; en julio de 2007: ley 175-07, ley 183-07 y ley 172-07; y el 24 de junio de 2011, la ley número 139-11, ésta ultima justificada por un aumento del 4% a la educación, sin que un solo centavo, producto de esta Ley, se destinara al sector educación.
De modo que, en su totalidad, el Gobierno dominicano obtuvo ingresos tributarios en el orden de 1,560,124.08 millones de pesos, de los cuales, las modificaciones a la Ley Tributaria 11-92, generaron, aproximadamente, 220,138.01 millones de pesos, contabilizados de septiembre del 2004 a diciembre del 2011. Todo esto, con el nefasto resultado de flujos de caja deficitarios, al excluirse los ingresos de capital externos consistentes en endeudamientos y donaciones, más los préstamos internos y emisiones de bonos, llegando a sumar en todos los años de ejercicios amparados en los parches fiscales, la impresionante suma de 544,343.4 millones de pesos dominicanos.
De modo que, tras este panorama, el Gobierno dominicano se aboca a firmar un nuevo acuerdo con el FMI, que de seguro retomarán los “amores”, rotos por conveniencia previo a las elecciones presidenciales, entiéndase un acuerdo Stand By, que busque revertir el déficit esperado a diciembre, en el orden de los 143,000 millones. Con la consabida receta de más ajustes a la población dominicana, pues se espera incrementar la presión tributaria en un 3%, es decir a 338, 000 millones de pesos, en el 2013; en tanto se contempla un nuevo incremento a la tarifa eléctrica de un 20%, sin que los sectores de clase media tenga opciones de eludir o evadir el peso de las elevadas facturas, por aquello del espejismo de las 24 horas de luz.
Por demás queda decir que, si bien el origen de la mujer es producto de una costilla que Dios le extrajo al hombre, a la población dominicana le seguirán sacando de entre las costillas los costos de una llamada democracia, que con orgullo muestra sus ínfulas en el Foro Económico Mundial, por ser el país líder en despilfarro en el gasto gubernamental, con la especial distinción de ocupar el primer lugar en corrupción y el último en calidad educativa.
Salve, pues, al César, a Dios lo que es de Dios, y al resto de la población su sexto paquetazo fiscal.
Bernardo Hirán Sánchez Melo
El autor es economista
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