Equidad de género y macroeconomía
https://www.elvalleinformativo.com/2014/05/equidad-de-genero-y-macroeconomia.html
Félix Bautista
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó un estudio donde analiza la participación de la mujer en el mercado laboral y su relevancia económica, los obstáculos que impiden que las mujeres desarrollen plenamente su potencial económico y las políticas que podrían adoptarse para superar estas dificultades. Además del FMI participaron instituciones académicas y el Banco Mundial.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó un estudio donde analiza la participación de la mujer en el mercado laboral y su relevancia económica, los obstáculos que impiden que las mujeres desarrollen plenamente su potencial económico y las políticas que podrían adoptarse para superar estas dificultades. Además del FMI participaron instituciones académicas y el Banco Mundial.
El informe establece que en
determinadas regiones -según estimaciones-, las pérdidas del Producto Interno
Bruto (PIB) por habitantes atribuibles a las disparidades de género en el
mercado laboral llegan hasta el 27%. David Dollar, economista, exfuncionario
del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y del Banco Mundial, y Roberta
Gatti, han expresado que “cuando las mujeres pueden desarrollar plenamente su
potencial en el mercado de trabajo, los beneficios macroeconómicos son
significativos”.
Otros economistas como David Cuberes,
del Departamento de Economía de la Universidad de Sheffield, y Marc Teignier,
profesor de economía de la Universidad de Barcelona, señalan que si se eleva la
tasa de participación femenina en la fuerza laboral (TPFFL), a los niveles de
participación masculina específico del país, el PIB se elevaría, por ejemplo,
5% en Estados Unidos, 9% en Japón, 12% en los Emiratos Árabes Unidos y 34% en
Egipto.
DeAnne Aguirre, presidente de la
consultora económica Strategy & Formerly Booz & Company, junto
a otros economistas, tomando como referencia datos de la Organización
Internacional de Trabajo (OIT), consideraron que de 865 millones de mujeres en
todo el mundo que podrían contribuir en mayor medida a sus respectivas
economías, 812 millones viven en países de economías emergentes y en
desarrollo.
Otros indicadores que revela el
informe es que una mayor participación de la fuerza femenina laboral (PFFL),
estimula el crecimiento porque reduce el impacto de la mano de obra y eleva la
calificación por el mayor nivel de educación de las mujeres. Además, mayores
niveles de oportunidades para que las mujeres obtengan ingresos y los
controlen, podrían contribuir a un desarrollo económico más amplio en las
economías emergentes.
En general, las mujeres consumen en
el hogar con su familia los ingresos que reciben. A mayor ingreso, mayor
consumo familiar y mejor calidad de vida: mejores colegios para sus hijos,
mejor alimentación, mejor cuidado de la salud, mejores viviendas, mejores
equipos en el hogar, mejor transporte, mejores diversiones, en fin, cada
ingreso de la mujer se traduce en bienestar para la familia y en una mayor
dinámica y crecimiento de las economías.
Para la OIT, el trabajo de la mujer
es un factor importante para reducir la pobreza en las economías en desarrollo.
Un mayor nivel de ingresos de las mujeres da lugar a un mayor gasto en
educación, convirtiéndose en un círculo virtuoso, porque la mujer educada es un
modelo de referencia. Aguirre y otros expertos consideran que “la falta de
oportunidades para las mujeres en los países en desarrollo inhibe el
crecimiento económico”.
Así mismo, el FMI recoge en su
informe citando a Andrei A. Levchenko, profesor de economía de la Universidad
de Michigan, “que la igualdad de acceso a los insumos incrementaría la
productividad de las empresas cuyas propietarias son mujeres”, y que el empleo
de las mujeres en condiciones de igualdad permitiría a las empresas aprovechar
mejor el talento disponible, lo cual redundaría en un mayor crecimiento
potencial (Barsh y Yee, 2012).
Para el Banco Mundial, reducir la
disparidad mediante el acceso igualitario a los recursos podría aumentar
sensiblemente el PIB.
En un análisis realizado por los
economistas Cristian L. Dezso y David Gaddis Ross de la Universidad de Maryland
y de Columbia Business School respectivamente, concluyeron que “Ö la
representación femenina en la alta dirección aporta beneficios informativos y
sociales, enriquece los comportamientos exhibidos por los gerentes de toda la
empresa y motiva a las mujeres en la gerencia media. Hay evidencias de
que la presencia de mujeres en las juntas directivas y en los altos cargos de
gestión se traduce en mejores resultados empresariales. Las empresas que
contratan personal gerencial femenino podrían estar en mejores condiciones para
atender los mercados de consumo dominados por mujeres”. Este estudio se realizó
en mil 500 empresas utilizando 15 años de datos de panel sobre los equipos de
alta dirección.
La Organización para la Cooperación y
el Desarrollo Económico (OCDE), que agrupa 34 países, y cuya misión es promover
políticas que mejoren el entorno económico y social, ha planteado que una mayor
diversidad de género en las juntas directivas podría incidir en un mejor
gobierno corporativo, dado que permitiría tener en cuenta una gama más amplia
de perspectivas. Para John M. Coates, Neurocientífico de la Universidad de
Cambridge y el profesor Joe Gerbert, “una mayor proporción de mujeres en cargos
decisorios podría reducir la proporción de transacciones financieras de alto
riesgo que normalmente realizan los operadores masculinos”.
En un estudio realizado por la
consultora McKinsey & Company en el 2008 evidencia que las empresas con
3 o más mujeres en los equipos gerenciales de alto nivel, tiene un puntaje más
alto en los aspectos organizativos que guardan una relación positiva con los
márgenes operativos más altos (liderazgo, ambiente de trabajo, valores en el
trabajo, coordinación, control, entre otros). Este estudio está avalado por
otro realizado en el 2004 en el que se aprecia una correlación positiva entre
diversidad de género y rendimiento financiero.
Los resultados de este estudio del
FMI, pone de relieve el papel fundamental y determinante de las mujeres en el
mundo económico y social. La participación de la mujer en el mercado
laboral es importante en la ecuación del crecimiento y la estabilidad. Mejores
empleos con mayor remuneración para las mujeres significa mayor desarrollo
económico. Si se aplican políticas que corrijan las distorsiones y disparidades
del mercado laboral con relación a la equidad salarial entre hombres y mujeres,
el impacto en las economías sería trascendente.
Las mujeres en puestos gerenciales
son más eficaces, más efectivas y desempeñan sus funciones con mayor
transparencia. Apoyemos políticas públicas en beneficio de las mujeres.
Apoyemos lo que plantea en este sentido la Estrategia Nacional de Desarrollo
2030.
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